Filósofo Lioso. -Optimizar-

Querido Carmona. Espero que a la recepción de esta carta te encuentres bien, yo sigo estando bien. El verano es ya pasado, ya sabes que es mala época para los viejos como nosotros, por lo que los días de calor que nos ha regalado se me han hecho difícil de sobrellevar. El que me ponga a mandarte unas letras me hacen más llevaderas esas altas temperaturas que tenemos que soportar; deseo que a tí los minutos que dedicas a la lectura de mi carta te ayuden de igual manera.

Cumplir una función.

En mi anterior correo sobre «Aguas arriba» te estuve hablando, mi querido Carmona, sobre el mejor momento que existe en el desarrollo de un sistema para hacer que, una vez terminado y colocado en el mercado, salga cumpliendo todo lo que el cliente necesita, y por lo que pagó el precio fijado. Hoy y, como te adelantaba en mi correo, quiero hablarte, bajo mi ya anticuado punto de vista, el factor cultural que debe dominar para ser más eficientes en ese cometido.

Parece lógico pensar, amigo Carmona, que en las diferentes etapas que, cronológicamente seguimos en el desarrollo de los sistemas, simples o complejos, cada paso al frente deba estar justificado, de nada sirve avanzar más en el desarrollo si dejamos atrás una serie de incógnitas sobre si la función del sistema va a ser satisfecha. Tenemos que ser consecuentes: cada etapa para la conformación de la función que no es validada, con seguridad será una potencial fuente de errores futuros, y que como ye te dije será más cara y compleja de solucionar.

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Cuando pienso en esta circunstancia se me vienen a la cabeza los famosos espaguetis. Desenvolver un espagueti del conjunto colocado en el plato, después de haber sido cocinados, es motivo de una cierta dificultad. Localizar un error cometido en los prolegómenos o durante el desarrollo de un sistema, no es plato deseable.

Entiendo, por consiguiente, mi buen amigo, que debemos estar muy atentos en aplicar, en la concepción y desarrollo de nuestro sistema, producto o procesos, las herramientas más seguras y necesarias para que sea cuál sea la etapa que dejemos atrás estemos seguros que las necesidades del cliente se van confirmando. Quizás, en este punto de la reflexión, se te podría estar ocurriendo qué método o procedimientos deberíamos utilizar para hacer que nuestros pasos sean seguros y ese caminar, siempre delicado, de la transformación de un concepto en sistema sea un camino de seguridad y éxito..

Querido Carmona, me gustaría poder contestar a esa potencial pregunta, pero creo sería un atrevimiento, por mi parte, ni siquiera intentarlo. Como siempre, y especialmente bajo preguntas como esta, me doy cuenta, que debo seguir aprendiendo de todo lo que me queda por conocer, eso me lleva a pensar que mi respuesta siempre sería insuficiente para las expectativas tanto tuyas como de cualquier otro lector interesado.

Pero, tampoco quiero que parezca que eludo la contestación, así que te voy a pasar una práctica que me vino de la mano de Rene Descartes, (1637), y que él utilizó en su «Discurso del Método»: El criterio o práctica es estar en una duda continua sobre si aquello que vamos a realizar, en todas y cada una de las etapas de proceso, va a estar libre de fallos, y cumplirá las expectativas de los clientes. Es un»estado de ánimo» que hay tener presente y de forma continua, por todos los que se ven involucrados en la puesta en el mercado de un sistema. La búsqueda de la respuesta a esa duda se debe encontrar en acciones preventivas y en datos, datos ciertos que nos aseguren que la duda está fuera de cuestión. Si este método se aplica, y mantiene, llegaremos a tener una razonable confianza en la bondad del sistema bajo desarrollo.

Conforme a lo anterior el apagar la duda se debe de realizar con evidencias proporcionadas por datos ciertos. La localización de los datos, como hemos visto con anterioridad considero que, en este ámbito del conocimiento, es más valioso que las respuestas sean localizadas por el que las va a aplicar, a que le sean proporcionadas por alguien externo que siempre tendrá un saber inferior al que lo está desarrollando . También, no tenemos que olvidar que, al día de hoy, tanto para aquellas herramientas que podríamos llamar clásicas, como las que la digitalización está empezando a poner a nuestra disposición, hay un gran número de centros a los que se puede acudir para obtener la formación adecuada.

Cuídate estimado Carmona, espero que estos comentarios te puedan hacer reflexionar sobre las dificultades en las que , por decisión propia, muchas veces nos metemos cuando estando haciendo el esfuerzo de querer satisfacer a un cliente, y no recurrimos a las técnicas y herramientas de las que hoy disponemos, pero seguimos utilizando las habituales, o ninguna. Ya sabes que prepararte estas cartas me sirven para tener abierta esa línea de afecto que desde hace tantos años venimos cuidando Yo, por mi parte, seguiré disfrutando de cada chupadita que me toca dar al caramelito del día de hoy, ocupado, entre otras cosas, con tus recuerdos.

Con afecto.

Filósofo Lioso

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