Categoría: Restaurante

Un fin de semana entre Paellas Valencianas

IMG_2538 Vista playa
Playa de Miramar, Valencia, España, al anochecer

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Hace unos quince años un buen amigo propuso hacer un viaje a Valencia, a sus zonas de playa, durante un fin de semana para pasar un día de sol, mar y, además, comernos una buena paella valenciana. La propuesta fue aceptada fijándose la fecha en la que haríamos ese viaje playero y gastronómico, el mes elegido fue el de junio por ser previo a las fechas de las vacaciones y pensando que también los restaurantes tendrían menos afluencia de clientes. En resumen la propuesta fue aceptada y la fecha elegida.

Desde aquellos días hasta hoy hemos hecho muchos viajes y, cumpliendo el objetivo, tomado mucho sol  y comido muchas paellas. Sobre este típico plato valenciano es sobre lo que hoy quiero poner unas letras.

Sobre paellas me parece que se ha hablado mucho y pienso que se seguirá hablando, me he cruzado con personas que son amantes de la paella, que dicen hacer buenas paellas, que hacen la mejor paella; que dictaminan sobre si la paella que se está comiendo es buena, mala o regular; y yo, que no entiendo de paella, no se hacer una paella, no tengo recursos para hacerla pero que, quizás debido a mi profesión, me gusta saborear y aprender sobre nuevos platos, y siempre ando detrás de fijarme el estándar de lo que se puede considerar una buena paella, ahora, para mi sorpresa, voy a dar mi opinión sobre las paellas que hemos comido en este viaje.

En este orden de cosas, aprovechando que teníamos varios día de fiesta en Madrid, nos fuimos un jueves, por la mañana, a Valencia. La idea era llegar sobre las 13 horas y  dirigirnos al primer restaurante elegido, con la mesa para siete previamente reservada desde Madrid, para la primera paella de esta viaje. Así lo hicimos.

Ya hemos aprendido que si vamos a paella, vamos a paella, por lo que no solemos tomar entrantes u otros platos que desfiguren a la estrella del viaje: la paella. Llegó la señorita encargada de tomar la comanda, nos ofreció sus platos y solo anotó paella valenciana para siete, agua y alguna cerveza, dado que teníamos que seguir conduciendo, después de la comida.

Como tiene que ocurrir para la paella, esperamos el tiempo adecuado, para que se hiciera. Como siempre ocurre la llegada del plato te sorprende por el diámetro de la paella, la presentación, el olor y la vista. Sé que no podéis apreciar lo que relato, pero os pongo una foto para que participéis, solo tenéis que ser un poco imaginativos.

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Paella del restaurante la Alquería del Brosquil, Valencia

 

Hay que decir que la paella estaba muy buena, con un poco de tiempo logramos hacer que el arroz y el resto de ingredientes fueran, poco a poco, desapareciendo de la paella.

Puesto que es un viaje a la zona de las paellas la cosa no quedo aquí. Dimos un descanso al cuerpo y dos días más tarde estábamos a las 14 horas esperando el segundo encargo. Esta vez el lugar elegido no es un restaurante especializado en paella, es un bar donde, hace un par de años, por accidente, nos prepararon, sobre la marcha, una paella para la comida. La llegada a este bar se produjo después de andar desorientados buscando un lugar que conocíamos de un viaje anterior. Estábamos en Gandía, un pueblo de Valencia, perdidos entre las calles y como se nos acercaba la hora de comer preguntamos a unos chicos dónde podríamos comer, su repuesta, muy amable, fue enviarnos a un bar cercano donde era posible nos dieran de comer. Entramos en el bar y preguntamos si nos podían hacer una paella, todos nos sorprendimos por la respuesta afirmativa que estuvo acompañada de un lógico vuelvan en una media hora y la tendrán lista. También nos sorprendimos con el resultado; comimos una estupenda paella.

Con la experiencia que acabo de relatar, este año  decidimos llamar el día antes y pedir que nos hicieran la paella. El día elegido, a las 14 horas estábamos en el bar donde nos habían preparado unas mesas para comer. Trajeron las bebidas, y unos diez minutos más tarde la esperada paella que en un momento fue colocada en el centro de la mesa para que diéramos buena cuenta de ella. Os pongo ahora la foto para que tengáis un idea de lo que hablo.

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Paella del bar Casa Lucas, Gandía, Valencia

Ahora tenemos las dos paellas en sus fotos y es el momento de algún corto comentario:

La opinión general fue que las dos paellas estaban estupendas, pero que la segunda, la del bar, estaba mucho mejor que la primera. Como estamos hablando de dos paellas valencianas primero hay que aclarar que las dos tenían los ingredientes comunes a este tipo de paella: Arroz, conejo, pollo, judías verdes, garrafones, pimientos, limones y el resto de ingredientes necesarios para hacer el caldo donde preparar el arroz.

Quizás la diferencia entre la primera y segunda paella se base en que la primera tenía un poco más de aceite, que quedaba en el plato conforme el arroz iba desapareciendo, y, además, que la segunda, no le sobraba el aceite, tenía alcachofas y unas pequeñas albóndigas con un ligero y estupendo sabor a canela. Esta novedad, para nosotros, hizo que quedáramos muy satisfecho de la paella, cosa que comunicamos a la cocinera y dueña del bar.

La conclusión final de este viaje es que nos habíamos comido un par de las mejores paellas de todos los viajes. Ha sido una interesante experiencia gastronómica que hemos tenido que equilibrar, posteriormente, con unas horas de caminar.

El año que viene será otra historia.


See, ?

A weekend with Valencian Paellas

About fifteen years ago a good friend suggested a trip to Valencia, its beach areas over a weekend for a day of sun, sea and also eat a good paella. The proposal was accepted, noting the date we would do that beach and gastronomic journey, the month June was chosen to be prior to the dates of the holidays and thinking restaurants also have less customer traffic. In short, the proposal was accepted and the date chosen.

Since that day to this we have made many trips and, in order to be on target, took too much sun and eaten many paellas. This typical Valencian dish is what today I want to put some letters.

About paellas I think much has been said, and I think we will continue talking. I have come across people who: are lovers of paella, they are claiming to do a good paella, to make the best paella, who decide on whether you are eating paella is good, fair or poor; and me, that I do not know how to do a paella, I have no resources to do it but, perhaps because of my profession, I like to enjoy and learn about new dishes, and always walk behind establishing  the standard of what is It can be considered a good paella, now, surprisingly, I will give my opinion about the paellas that we ate on this trip.

In this vein, taking advantage we had several holiday in Madrid, we went on a Thursday morning at Valencia. The idea was to get over the hours and go to the first restaurant chosen, with a previously booked table for seven from Madrid. It was going to be the first paella of this trip. So we did.

We have learned that if we are to paella, paella will, so we do not usually take started or other dishes that disfigure the star of the trip: the paella. The order was paella for seven, water and some beers, since we had to keep driving, after the meal.

As has to happen for the paella, we expect the right time to do it. As the arrival of the dish always happens surprises by the diameter of the paella, presentation, smell and sight. I know you do not appreciate what story, but I put a photo to you to participate, you just have to be a little imaginative.

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Paella del restaurante la Alquería del Brosquil, Valencia

It notes that the paella was very good, with a little time we make the rice and other ingredients were gradually disappearing from the paella.

Since it is a trip to the area of paellas, the things do not stay here. We took a rest to the body and two days later we were at 14 hours waiting for the second one. This time the chosen place was not a restaurant specializing in paella, was a bar where a couple of years ago, by accident, they prepared, on the fly, a paella for lunch. On arrival at the bar came after walking disoriented looking for a place we knew from a previous trip. We were in Gandia, a town of Valencia, lost in the streets and as we neared lunchtime asked some young people where we could eat, their answer, very friendly, was send us to a nearby bar. We went into the bar and asked if we could have a paella, we were all surprised by the affirmative response that was accompanied by a logical back in a half hour and it will be ready. We were also surprised with the result; We eat a great paella.

With the experience I have just related, this year we decided to call the day before and ask them to do us the paella. The chosen day, at 2 pm we were in the bar where we had prepared a table to eat. They brought drinks, and ten minutes later the expected paella at one point was placed in the center of the table so that we gave a good account of it. You get the picture now that you may have one idea of ​​what I mean.

Paella del bar Casa Lucas, Gandía, Valencia

Now we have the two paellas in the photos and it is time for a short comment:

The general opinion was that the two paellas were great, but the second one was much better than the first one. As we are talking about two Valencian paella it must first clarify that the two had common ingredients in this type of food: rice, rabbit, chicken, green beans, “garrafones”, peppers, lemons and other ingredients needed to make the broth can prepare rice.

Perhaps the difference between the first and second paella is based on the first had a little oil left in the dish as the rice was disappearing. As the second, did not have too oil, had artichokes and small meat balls with a light and good cinnamon taste. This novelty, for us, was that we were very satisfied, what was communicated to the cook and owner of the bar.

The final conclusion of this trip was that we had eaten a couple of the best paellas of all trips. It was an interesting experience we have had to balance thereafter with a few hours of walking.

Next year will be another story.

 

 

 

 

 

 

 

Un conjunto de tres primeros platos interesantes

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Hace algunas semanas que no coloco en el Blog algún que otro plato de nuestra cocina. Es un retraso que tenia que arreglar  así que, hoy, me he puesto a preparar una referencia sobre unos cuantos platos que han merecido la pena.

En este post presento tres primeros platos: uno de verdura, otro de legumbre y el tercero de cereal. Entre ellos hay ciertas diferencias marcadas por el producto base para su elaboración, aunque cada uno de ellos marca una situación típica dentro de nuestro primeros platos.

El primero que presento es al cardo, planta silvestre de hojas grandes de las que se come la penca. A primera vista parece un producto difícil de llevar a la mesa, pero después de bien limpios o utilizando los que vienen ya listos para cocinar la cosa se hace más fácil, y predice un probable buen resultado de su preparación.

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Cardos

El segundo se trata de unas judías verdinas, muy propias de nuestra querida Asturias. Éstas fueron compradas en el mercado de La Paz, están incluidas en una de las fotos de mi Galería. Después de sus horas de remojo las acompañamos de unas almejas y rape.

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Judías verdinas con almejas y rape

El tercer plato, sintiéndolo mucho, no es de nuestra elaboración. Entre nuestras habilidades y recursos para la cocina no entra el hacer una paella, lo hemos intentado muchas veces sin éxito, así que, como se nos apetecía comer paella, nos fuimos a uno de los restaurantes que incluyen este plato entre sus especialidades. Pedimos una paella al estilo valenciano incluyendo, pollo, conejo y caracoles, una pequeña maravilla del restaurante La Albufera Moraleja.

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Paella

Espero vuestro interés por los platos y que alguno se decida a introducirlos en sus menús.

See ?

An interesting set of three dishes.

Some weeks since I put on the blog makes occasional dish from our kitchen. It is a delay that had to fix, so, today, I made reference to prepare a few dishes that was worthwhile.

In this post I now present three dishes as starters, one vegetable, another legume and cereal third. Among them there are some marked differences by product basis for its preparation, although each brand a typical situation within our starters.

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Theistle

The first one I present is the thistle, wild plant with large leaves of the stalk is eaten. At first glance seems a difficult product to bring to the table, but after a good clean or using ones that come ready to cook the thing becomes easier, and clear the likely success of their preparation.

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Verdinas beans with clams and monkfish

The second is a verdinas beans, very typical beans of our beloved Asturias, Spain. These were purchased in the market La Paz, Madrid, one of the pictures of my gallery show the shop were they were bought. After his hours of soaking we cooked with the accompanied of clams and monkfish.

The third dish, regrettably, is not of our kitchen. Among our skills and resources do not enter how to make a paella, we have tried many times without success, so as we are wanted paella we went to one of the restaurants that include this dish among its specialties. Ordered a “Paella Valenciana” including chicken, rabbit and snails, the answer: a small wonder from the restaurant La Albufera Moraleja, Madrid.

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Pella española

I hope you seem interesting dishes and you have to decide to put in your menus.
Top, arriba

Un asado muy crujiente.

Hace unos días hablaba de cochinillo, de ese plato que por primera vez habíamos preparado en casa.

El origen de esta decisión está en otro plato de cochinillo que, hace años habíamos tomado en Arévalo, aquel día cambió nuestra opinión sobre este producto que, hasta entonces no entraba entre nuestros preferidos. Años después en Segovia repetimos la experiencia con un resultado menos importante.

En el último trimestre del 2014 hicimos una visita a Aranjuez haciendo una parada para comer en uno de sus singulares restaurantes. Aquel día nos ofrecieron entre otras cosas cochinillo, nos pareció fenomenal por su sabor y lo crujiente de la piel. Durante la comida recordamos anteriores platos que, a pesar de los años, teníamos presente.

Esta referencia nos llevó a arriesgarnos a preparar el cochinillo responsable de mi anterior entrada en el blog.

Hasta aquí todo normal, tan solo que, por correo, vengo recibiendo publicidad del restaurante los Galayos en la calle Botoneras, una de la bocacalles de la Plaza Mayor de Madrid, justo enfrente de los bares que venden bocadillos de calamares fritos. En la publicidad a la que me refiero se viene resaltando las bondades del cochinillo que prepara el restaurante, en particular sus ocho horas de asado.

Con toda la anterior información dijimos que para empezar el 2015 íbamos a probar el cochinillo del restaurante los Galayos, de esta forma sabríamos cuál es el nivel para un buen plato de cochinillo y, además, tomarlo como referencia para futuras aventuras gastronómicas, si es que lo real y la publicidad coincidían.

Pues dicho y hecho, este domingo día 4 de enero del 2015, reservamos una mesa en los Galayos y, cumpliendo el plan, pedimos cochinillo. El resultado fue sorprendente, en especial cuando, con cierto recelo, cogí el cuchillo para cortar la piel, era puro hojaldre, muy crujiente y abriéndose suavemente a la presión de la hoja del cuchillo, lo demás vino en consecuencia. Aunque no somos devotos del cochinillo, el que estábamos comiendo superó a los anteriores y para nosotros quedó como un  plato muy importante y serio de nuestra gastronomía.

Cochinillo

El costillar que nos pusieron en el Restaurante los Galayos.