El caso del tractor perezoso, se cansaba de arar y levantaba el apero.

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Estando en Toledo, España, me encontré con un incidente que me costó unos zapatos nuevos, veréis el por qué del caso y la causa de la compra no planificada.

Bueno, pues retrocedo a aquella mañana en la que se presentan unos agricultores diciendo que su tractor cuando llevaba cierto tiempo arando, de forma inesperada, levantaba los aperos y dejaba de labrar. Este hecho, para la finca, era un grave problema dadas las dificultades y los retrasos que el molesto levantamiento de aperos producía.

Los labradores, que me daban la queja, me dieron todo lujo de detalles sobre el cómo y el cuándo del incidente, dejándome a mí que les dijera el por qué. Con la descriptiva información que me daban, les aseguro que para mí era difícil avanzar en la búsqueda del por qué. Yo conocía el tractor bastante bien, pero no los aperos y tampoco había labrado nunca; solo de niño mis padres me llevaban a una finca en la que, alguna vez, fui detrás de un arado tirado por una mula, que, claramente, este no es el caso. Dadas las circunstancias, y puesto que había que arreglar aquella queja, el acuerdo inmediato al que llegamos fue concertar una cita en la finca donde yo viera como el delicado tractor hacía de las suyas interrumpiendo la labor.

Concertada la visita, en el día y hora acordado estaba yo en la finca, en los alrededores de Toledo, a primera hora de una estupenda mañana. El sol calentaba lo justo, el campo estaba precioso y al lado de un camino estaba parado un reluciente tractor al que le habían enganchado unos aperos para labrar. Me presentaron al tractorista y, después de unos momentos de charla para romper la tensión se empezó la prueba, es decir el tractor se colocó en la zona a labrar, bajó los aperos, se clavaron en la tierra y se empezó a arar.

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Todo de acuerdo con el programa: una finca muy bonita, una tierra en su justo punto para labrar, unas personas con aspecto expectante  y un tractor que con su peculiar sonido, en cierto modo uniforme, avanzaba dejando a su paso unos bonitos surcos prometedores de una necesaria cosecha. Pasaron los minutos, el tractor avanzaba y no ocurría nada, sería verdad o, como suele ocurrir en estos casos, nos dejaría a todos plantados en la cuneta, bien dicho en estas circunstancias. Bien, la espera fue tensa, pero no larga, en un impreciso instante el tractor cambió el sonido de su motor y vimos como los aperos se salían de la tierra y quedaban colgados, en el aire.

Una vez es una vez y puede que sea suficiente para justificar la queja y el fallo pero, de todos modos, el tractorista retrocedió, bajó los aperos, se clavaron en la tierra y vuelta a empezar. Al poco tiempo y como todos estábamos pendiente de lo que pudiera suceder, el tractor, puede que sintiéndose importante, volvió a repetir el inapropiado levantamiento del apero, aquello parecía además de un incidente una rebelión de la máquina.

Ahora sí, el fallo estaba claro y confirmado, había que hacer algo, así que, no teniendo ni idea de lo que pasaba, tuve que improvisar, y aplicando lo que hoy llamaría “to be on the spot” o sea estar en el lugar del hecho, lo cierto es que estaba, pero lejos de él, me remangué los pantalones, me fui donde estaba el tractor y acordé con el tractorista que ahora le iba a seguir de cerca, para observar cómo se subían los aperos.

Supongo que han visto labrar, lo que es mucho más improbable es que se hayan colocado detrás de un tractor que arrastra unos aperos. Cuando se labraba con un arado tirado por un animal de carga, el labrador iba siempre detrás del arado y era él el que con su peso y esfuerzo iba clavando la reja en la tierra, mientras que el animal al tirar abría el surco. Hoy las cosas han cambiado, el labrador va subido en el tractor, clava los aperos y es el tractor el que arrastra y abre las zanjas. Lo que también ocurre hoy es que detrás del tractor además de quedar hechos varios surcos paralelos, se levanta una polvareda estupenda que el viento se lleva o se posa. Pues bien en ese ambiente me coloqué, había que observar al tractor, los aperos y la labranza. Unos surcos recién hechos hacen que la tierra, al ser levantada quede blanda por lo que caminar detrás de aquel conjunto era hundirse en la tierra, respirar polvo y ver poco.

plough-1128745_1920Mi paciencia en la observación, como posteriormente otras muchas veces, me proporcionó los primeros indicios, el tractor mientras hacía su trabajo estaba sometido a bruscos movimientos, noté que el apero vibraba y había veces que durante unos instantes se quería salir pero quedaba enganchado. Después de caminar un buen rato viendo si aquellos síntomas se repetían, y confirmarlos, hice señas al tractorista para que parara.

La fase siguiente fue subirme al tractor, colocarme de la mejor manera posible al lado del tractorista, de forma que pudiera observar la palanca de mando para la subida y bajada de los aperos. De nuevo la observación, lo que con el tiempo he llamado “conocer el lenguaje de la máquina“, vino en mi ayuda. La palanca, un pequeña barra de acero terminada en una bola negra para asirla, se movía  al compás del vaivén del tractor, en un determinado momento la palanca cambió ligeramente de posición haciendo que los aperos se subieran. Este síntoma fue muy significativo para mí, paramos el avance del tractor y me dediqué a comprobar la sensibilidad del sistema de subida y bajada del apero al movimiento longitudinal de la palanca.

El último por qué, se descubrió en el taller de asistencia técnica, desmontado el sistema vimos que los taladros, del eje, para llevar la presión de la bomba, del líquido del sistema, a la posición subir o bajar  aperos estaban muy juntos, por lo que cualquier pequeño desplazamiento  del eje hacía que se cambiara el sentido del flujo del líquido, lo que  hacía que si los aperos estaban bajados subieran, y lo contrario. La solución ya no fue difícil, se sustituyó el eje con otro que tenía sus taladros en la posición correcta y el sistema empezó a funcionar adecuadamente.

El resultado de esta experiencia agrícola fue que se solucionó un problema, los cliente quedaron agradecidos y satisfechos y yo tuve que mandar a la basura aquel par de zapatos negros, estilo Oxford, que llevaba el día de la prueba y que mi inexperiencia en estas cosas hizo que me pusiera ese día.

Aunque, en aquellos días yo no conocía la escala de los “por qué” en la solución de problemas la voy a hacer para construir el pensamiento lógico del fallo.

¿Por qué se subían los aperos?

Porque se cambiaba el sentido del flujo de la bomba de bajar a subir

¿Por que se cambiaba el sentido del flujo?

Porque el eje de mando de la bomba, provocado por la vibración del tractor, cambiaba la orden de subir a bajar.

¿Por qué cambiaba la orden el eje de mando?

Porque la vibración hacía que el eje de mando se moviera en su alojamiento originando que se  enfrentara el orificio para la subida del apero en lugar del de bajada.

¿Por qué se enfrentaban orificios distintos?

Porque el mecanizado del eje dejó las posiciones relativas de los taladros para la bajada o subida muy juntas.

Al final, una experiencia para toda la vida: que me educó en la paciencia y observación en la erradicación de fallos; que me obligó a la compra de unos nuevos zapatos.




See ?


 

The case of the lazy tractor, tired of plowing and lifted the tool.

While in Toledo, Spain, I found myself with an incident that cost me a new pair of shoes, you will see the reason for the case and the cause of unplanned purchasing.

Well, I turn back to that morning in which are presented a few farmers saying your tractor when he wore while plowing, unexpectedly, lifted the harnesses and stopped styling. This fact, to the farm, was a serious problem given the difficulties and delays that resulted in the annoying lifting of tools.

The farmers, who gave me the complaint, gave me every little detail about the how and the when of the incident, leaving me to tell them the why. With the descriptive information that they gave me, I assure you that for me it was difficult to move forward in the search of the why. Tractor I knew quite well, but not the harnesses and had not plowed ever; only for child my parents took me to a farm where, once, went behind a plow pulled by a mule, that, clearly, this is not the case. Given the circumstances, and since that we had to fix that complaint, come to an immediate agreement: an appointment on the farm where I could see the delicate tractor made mischief by disrupting the work of styling.

Concerted visit, on the day and time agreed I was at the farm, on the outskirts of Toledo, to a great morning. The sun warmed just enough, the field was beautiful and a gleaming tractor was standing beside a road to which had hooked you a few tools to till. I was introduced to the tractor driver and, after a few moments of talk to break tension began testing, tractor was placed in the area to till, fell tools, feeded in the field and began to plow.

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All according to the program: a very nice estate, a land just ready for styling, some people with expectant look and a tractor that with its peculiar sound, in a uniform way, was leaving a pretty promising rows of a necessary harvest. The minutes passed, tractor progressed and not nothing happened, it would be truth or, as often happens in these cases, would leave us all planted in the ditch, well said in these circumstances. Well, the wait was tense, but not long, in a vague moment tractor changed the sound of its engine and we saw tools came from the ground and were hung, in the air.

Once it is once and it may be sufficient to justify the complaint and the decision but, anyway, the tractor driver receded, fell tools, you nailed on Earth and return to start. Soon and as everyone was aware of what could happen, tractor, can feel important, he returned to repeat the improper lifting of tools, that seemed as well as an incident to a rebellion of the machine.

Now yes, the problem was clear and confirmed, had to do something, so, not having any idea of what was happening, I had to improvise, and applying what today would call “to be on the spot” that is to be in the place of the fact, the truth is that I was, but away from it, I went where it was the tractor and according to the tractor driver that now I was going to follow closely to observe how are climbing tools.

I guess they have seen plowing, which is much more unlikely is that they have placed behind a tractor dragging a few tools. When it is styling with a plow pulled by a beast of burden, the farmer always went behind the plow and was it with its weight and effort was nailing the grating in the field, while the animal pulling opened Groove. Today things have changed, the farmer will be uploaded on the tractor, riveting tools and the tractor is that drag and open ditches. What also happens today is that back of tractor in addition be made several parallel grooves, rises a great cloud of dust that the wind takes or settles on the ground. As well in that environment I placed me, I had to watch the tractor, tools and tillage. A freshly made rows make the gound, to be lifted is soft so walking behind that set was sinking into, breathing dust, and see little.

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My patience in the observation, as later many times, gave me the first signs, the tractor while doing their work was subject to sudden movements, I noticed that the tool vibrated and had times that for a few moments they wanted to leave but was hooked. After walking a while seeing if those symptoms were repeated, and confirm them, I made signs to the driver so it will stop.

The next phase was to get on the tractor, put me in the best way possible next to the driver, so that I could observe the joystick for the ascent and descent of the tools. Again observation, what with the time I have called “learn the language of the machine”, came to my aid. Lever, a small steel rod finished in a black ball to grab it, moving to the beat of the swaying of the tractor, at a certain point lever slightly changed position making the harnesses will rise. This symptom was very significant for me, we stopped the advance of the tractor and myself to check the sensitivity of the system up and down after the longitudinal movement of the lever.

The latter, was discovered in the technical assistance workshop, dismantled the system saw that drills, shaft, bear pressure of the pump, the system fluid, to position up or down tools were very close together, by which any small displacement of the shaft made to sense of the flow of fluid, change what it did that if the harnesses were lowered to rise , and otherwise. Solution was no longer difficult, replaced the shaft with another that had their drills in the correct position and the system began to function properly.

The result of this agricultural experience was that a problem had been solved, the customer had left grateful and satisfied, and I had to send away that pair of black shoes, oxford style, which was the day of the test, and my inexperience in these things made me put that day.

Although in those days I did not know the scale of the “why” in the solution of problems I will make to build the logical thinking of the problem.

Why are the tools rose?

Because it changed the direction of the flow of the pump down to climb.

Why the direction of the flow is changed?

Because the axis of the pump control, caused by the vibration of the tractor, changed the order of upload to download.

Why was the order changing the shaft?

Because the vibration was the shaft to move into place causing that the hole for the ascent of the tool instead of the drop faces.

Why faced different holes?

Because the machining of shaft left the relative positions of the holes for the descent or ascent close together.

At the end, an experience for life: that educated me in patience and observation in fairlures eradication; that forced me to buy a new pair of shoes.